#1 Tocata (Mayo 2016) – SCD Vespucio – Los Mostroz

El viernes 20 de mayo, cinco hombres -en su mayoría ya padres de familia- realizaron en la SCD un concierto para lanzar su nuevo EP. Un proyecto experimental que demuestra que los más osados en hacer música nueva y no seguir la tendencia, son precisamente los más maduros como ellos.

Los Mostroz se presentaron este viernes 20 de mayo en la sala SCD para presentar su nuevo EP: Resistencia. La banda está integrada por Pablo Fontena en guitarra, Mario Durán en bajo, Antonio Abarca en voz, Marcelo Venegas en saxo y Rodrigo Vargas en batería.

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De izq a der: Venegas, Abarca, Fontena, Durán y atrás Vargas.

En el recinto hubo un ambiente cálido. El vocalista bromeaba y algunos asistentes respondían de la misma forma. Familiares y amigos de cada uno de los integrantes alentaban a los suyos. Lo que permitió que el show se disfrutara de una forma íntima y de respeto hacia la música de una banda nueva y por sobretodo interesante.

Los Mostroz es una banda experimental. Los integrantes llevan tocando hace un par de años. Hay química entre ellos. Se nota que disfrutan en el escenario y que encajan en la propuesta musical de cada uno.

Antonio Abarca, el vocalista, destaca de manera dominante. Desborda carisma y posee un registro de voz impresionante. Puede llegar a los altos que le exigen el hard rock y el metal, y fácilmente oscilar por ritmos más blueseros, funky, o pop. Recuerda a la versatilidad que tienen algunos grandes exponentes como Bobby Kimball (Toto), Zack de la Rocha (Rage Against The Machine) o a Gustavo Nápoli (La Renga). Un excelente frontman.

El resto de la banda se percata de ese valor agregado que tienen y es por eso que mezclan saxo con una base rítmica de bajo y batería que suenan de forma agresiva y estremecedora para darle una sensación de cierta dureza y elegancia (por el saxo) al conjunto.

Tarea difícil para Los Mostroz. Porque si de hablar de algunos conjuntos de rock que han utilizado el saxo como guinda de la torta, surgen algunos nombres como INXS o Fulano. Pero estas bandas tienen una propuesta más ondera, más popera y bailable. Los Mostroz no. Ellos son duros.

Experimentar en Chile debe ser difícil. Más aún para una banda que suena muy pesado en una escena mainstrem que se inclina por el pop y el sonido digital. Y es por eso que se valora, y bajo esa premisa se puede comprender la idea de “Resistencia” –como se llama el ep- con el que partieron en esta aventura.

La guitarra de Fontena -con una gran influencia de Steven Wilson y David Gilmour- se acopla a la perfección con la voz de Abarca, al saxo de Venegas y a la dura base rítmica de Durán y Vargas. Es por eso que la tarea de unir todas estas piezas recae en la batería y el bajo. Trabajo complejo, tomando en consideración que se nota que tienen una fuerte inclinación por lo más clásico como Iron Maiden, Black Sabbath y Led Zeppelin

La canción Invisible fue lo mejor de la noche.

Para que este proyecto experimental funcione como un engranaje, necesitarán desarrollar un sonido más balanceado que se adapte al resto de la banda. Algo más swing, pero sin perder la dureza. Desarrollar un sonido como el de Gavin Harrison (Porcupine Tree) o de Chris Squire (Yes). O de Bonham cuando tenía que tocar cosas que requerían más groove que dureza en canciones como Fool in The Rain o el lento All My Love.

Y eso se notó precisamente cuando interpretaron el lento “3 Horas” o la funky Germanio –que por cierto es una canción sumamente interesante por el riff de guitarra y el arreglo de saxo- con un coro muy pegajoso que dice: “somos Los Mostroz”.

Los Mostroz se lucen en canciones pesadas como Espectáculos –cover de redolés-  y por sobre todo en Invisible que fue lo mejor de la noche. La guitarra y el saxo cada uno por separado, sonaban con desenvoltura. Mientras que Vargas y Durán relucían toda su dureza. El bajo marcando con firmeza. Mientras que la doble pedalera retumbaba el escenario.

En total fueron 11 canciones en casi una hora de concierto. El tiempo pasó volando. Cuando las luces del recinto volvieron a encenderse, el público sonreía, tal vez en su mayoría porque era un gusto ver a los queridos sobre una tarima. En mi caso, fue una experiencia plena porque es un gusto ver a los músicos más adultos formando proyectos experimentales. El show deja una lección para los más jovenes: “resistir”. No dejarse llevar por el maistrem y experimentar como lo hicieron los más grandes.

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